Hoy les voy a contar un poco mi forma de ser, dice la chacarera de Las Pastillas Del Abuelo. Hablando de pastillas y de abuelos, cuando era chiquita me comía los medicamentos de mi abuela. Había unas pastillitas que me gustaban porque eran rosadas y tenían gusto a frutilla. Me gusta mucho el helado de frutilla. También el de dulce de leche. Nunca tomé leche en mamadera. Tampoco usé chupete. El tema “El Chupete” de Los Sultanes me parece muy bueno y cómico. Los Sultanes me hacen acordar a Las Mil Y Una Noches y Las Mil Y Una Noches me hacen acordar a todas las noches que pasé pensando en esos chicos/hombres que se hacían los perfectos, todas las que pasé arrepintiéndome de mis errores, todas las que pasé maldiciendo mis traumas. Traumas que me ayudaron a superar cosas, traumas que a veces pienso que debo agradecer, y después recuerdo que esa gente no merece agradecimientos, pero el día que logre algo grande los voy a nombrar ante todos y los voy a mandar a la puta que los parió. Mi mamá no me dejaba decir “puta” y todavía se espanta cuando me escucha decirlo, pero lo disimula. Acabo de aprender a escribir la palabra “disimular” pero seguro en un rato me olvido. Aprendí a disimular muchas cosas, pero la bronca no. La Marcha de La Bronca es un tema excelente y me parece que se mantiene tan vigente y actual como el día en que se escribió. No me acuerdo cuando empecé a escribir “poesía”, ni mucho menos cual fue la primera palabra que escribí. Escribir nunca fue un problema, lo que me costó fue aprender a leer. Ahora estoy tratando de leer libros medianos para algun dia aprender a leer los largos. Me gusta ver el arte, no solo de forma escrita sino en cualquiera de sus expresiones, pero más me gusta interpretarlo o tratar de crearlo. Mi papá piensa que soy una artista, pero vive queriendo mandarme a aprender a hacer arte. Creo que el arte no se estudia, se siente, se comparte, se discute. No tengo problemas con las discusiones mientras sean tranquilas. Tengo un serio problema con los gritos en las discusiones, me ponen muy nerviosa y cuando estoy nerviosa lloro. Me molesta que la gente te vea llorando en la calle y no haga nada más que mirarte con cara de “ay pobrecita”. Pienso que las lágrimas no se secan con las yemas de los dedos sino con besos o se evaporan con sonrisas. No me gusta que me vea llorar la gente que siente algo lindo o se preocupa por mí. Me gusta sonreír porque así trasmito alegría. No me gusta mi sonrisa. Me acuerdo de una vez, a los 7 u 8 años, en que pensé que quería sonreír siempre siempre para que las personas alabaran mi “felicidad”. En ese momento estaba en la escuela, caminando sola en un recreo. Siempre odié la escuela porque no me sentía cómoda ahí. Todavía la odio y sigo incomoda. El año pasado me gustaba porque la pasaba bien con Anto y en los recreos con las chicas también. Este año no me gusta, a pesar de que conocí gente hermosa que hoy AMO y sin la cual todo sería mucho más difícil. Es difícil creer algunas cosas que me pasaron este año, pero pasaron y dejaron una marca imborrable. Si todo pasa y todo queda y lo nuestro no pasó, -dijo Lerner- ¿por qué sigo naufragando en esta historia de amor? Me cuesta creer en el amor eterno. Iván creía en eso. Quizás eso contribuyó al fin de nuestra relación. Las relaciones de dependencia no me gustan, a menos que cada parte dependa de las demás. Los demás… no me gusta admitirlo, pero me importa lo que piensan de mí. Debería aprender a ignorarlos un poco más. Aprender…? Aprendizaje, ¡qué buen tema!, de Sui… Yo crecí escuchando Sui Generis y sus contemporáneos. A veces siento que eso era uno de los motivos por los que no me llevaba bien con los otros nenes, pero después me acuerdo de que su crueldad era natural/hereditaria. Siempre me gustó analizar canciones y darle una interpretación un poco filosófica a todo. Por eso no me gustan las Barbies… mujeres de plástico. Además no tenia con quien jugar, pero si hubiera sido el tipo de nena que juega con muñecas y sueña con ser una princesa no hubiera sido así, creo. No me gustan las princesas, son personajes tristes cuyos sentimientos en realidad a nadie le importan, solo están para casarse con quien les digan y darles un hijo varón. Me gusta actuar, y si tuviera que interpretar a una princesa lo haría lo mejor posible, pero aún así no me gustarían. También me gusta dibujar y quiero aprender a tocar la guitarra. Algún día me gustaría aprender a tocar el bajo y a cantar, pero para cantar desafino hasta cuando hablo. Quiero una guitarra eléctrica color coral y un bajo que tenga los bordes negros y baje de tono hasta el blanco, pasando por el rojo y la gama de los naranjas y amarillos, hacia el centro. Además quiero aprender a bailar, pero no sirvo para las cosas físicas. Bueno, no se si para las expresiones físicas de amor porque elegí, no tanto por mi sino más bien por los demás, no averiguarlo aún. No hay tiempo como el presente pero es lindo estar convencida de que hay un futuro que cuidar. Son las 0:48 de la mañana. Anoche no dormí y sigo despierta desde entonces. Sufro de insomnio. Siempre tuve problemas para dormir. En un momento de mi infancia mi mamá me mandaba a dormir a las 8 de la noche y yo me quedaba despierta hasta la madrugada. Las noches me inspiran. Algún día voy a aprovechar mi insomnio para mirarlo dormir y enamorarme más. Ay, ay, ay… otra vez hablando de él. No aprendo más yo… Bueno me voy… Chau.
P/D: mi birome tiene plumas naranjas y una mariposa con lentejuelas encima.-
P/D 2: lloré cuando a Charly lo mandaron a una clínica psiquiátrica y fui a escuchar “Yo No Quiero Volverme Tan Loco”
-Mirame, ni siquiera te conozco y estoy recostada en tu cama, con tu mano en mi cintura y esperás que me calle sólo para seguir besándome. -Pero no espero darte un beso vacío. El beso que voy a darte demuestra que tu cintura es una curva peligrosa que estoy dispuesto a transitar y que mi cama es el medio que voy a usar para llegar hasta tu alma. Pero no temas, no voy a dejarte después. Cuando logre llegar a tu alma, ella y yo continuaremos el viaje juntos… Conversábamos anoche entre sueños, mientras consolabas mis malos pensamientos y querías convencerlos de que fueran buenos.
El dormir se ha convertido en un pesar. Mis noches no están hechas para soñar, Están hechas para vivirlas, Para pasarlas sintiendo tu respiración quemando mis labios.
No habrá psicólogo que analice, Ni ciencia que estudie, Ni alma que comprenda La incertidumbre que hoy me asecha.
No habrá palabra que consuele, Ni amigo que sepa acompañar, Ni abrazo que sofoque Este trago tan amargo.
No habrá nada que sirva de placebo, Ni que me haga olvidar, Ni que me ayude a superar Este momento tan complicado.
El tiempo no vuelve atrás, Los sentimientos cambian veloces, Nada es lo mismo ya. ¿Cómo hago, entonces, Para admitir mi arrepentimiento? ¿Cómo hago, entonces, Para reparar mi error?
¡Ay, como quisiera haber sido más tonta! Cómo quisiera haber optado por la opción menos sana… Cómo quisiera haber esperado… Cómo quisiera no ser tan soberbia… Cómo quisiera haber intentado por última vez Conseguir tu amor…
Como vivió murió, Solo y quieto en un cajón, Yace el verso que mis ojos nunca se animaron a recitarte. Para terminar confesando mi amor Y que después de todo es lindo creer en los cuentos de hadas, Para esto hice palabras mi alma y quise decírtela, pero no pude. Este miedo inútil que ya es parte de mí Paraliza mis labios que quieren besarte, Mas la esperanza me dice que algún día lo haré. Resucita estas frases. No dejes que mueran mis ganas de amarte. Asegúrate de nunca escuchar de mí que ya no te quiero. Y para concluir con esta descarada confesión Te confieso que me encantaría mostrarte todos mis sentimientos Haciéndolos desfilar uno a uno, Desnudos frente a ti. Y que sería tan hermoso escuchar, De un suspiro tuyo, Un suave “yo también”.
Ay si me habrás oído hablar, y habrás conversado conmigo. Si habrás consolado mi llanto con tu luz. Si me habrás oído recitar mil poemas tan tristes y tan dulces. Si me habrás acompañado a soñar. Si habrás quedado desconcertada con mis suplicas al cielo. Si me habrás explicado mil veces el sentido del amor. Si sabrás como hacerme sentir que no estoy sola, que hay muchos más como yo cada noche. Si conocerás todos mis secretos, y los guardarás con la mayor cautela. A veces hasta me habrás hecho sentir que mis penas eran tuyas Y que me contabas tus penas sin perder la sonrisa.
Pero hoy, mi querida luna, Debo decirte con la más grande incertidumbre, Que esta noche siento que te burlas de mi y de mi inocente esperanza. Anoche te conté con el mayor regocijo mi nueva historia de amor, Mis renacientes ganas de intentar, Mis ansias de revancha, Mi creencia en la posibilidad de triunfar ante tan rival como el destino, Pero tú más que una sonrisa cómplice, Me has mostrado esta vez una risa exagerada, Una risa que no goza conmigo, Una risa que disfruta del espectáculo Como si se tratase de una obra para su deleite nada más. Y te pido disculpas si son calumnias, Pero no puedo evitar pensar Que tu crueldad se deba A que estimas conocer el final de esta novela. Si es esto lo que piensas, No pienses que al decirte esto estoy desafiando a un enemigo, Mas no dudes en que tengo fe en tu error, Y que verás pronto que la convicción de lograr las metas Y el valor de intentar Son suficientes para terminar con un una mueca de felicidad pura en el rostro.
Dejarse llevar Por el calor de un corazón desolado. Calmar la sed Con el agua de ese espejismo en medio del desierto. Aprovisionarse para el más frío invierno Llenando bodegas con recuerdos de noches tibias. Separar alma y cuerpo Para no pensar en el bien ni en el mal. Perder la razón al chocarse con la tentación. Luchar contra la soledad y perder. Cometer el crimen perfecto y entregarse a la ley. Preferir escapar a enfrentar los sentimientos. Hablar con el cuerpo, callando la mente. Ahogar el amor en un mar de besos. Admitir que no es necesario amar para gozar. Llevar adelante la farsa de la felicidad. No es pecado tratar de sanar las heridas. No es pecado sacar un clavo con otro. Pero resulta difícil aceptar que las heridas no sanaron, Que el clavo no salió.