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domingo, 22 de junio de 2008

Confesión

Como vivió murió,
Solo y quieto en un cajón,
Yace el verso que mis ojos nunca se animaron a recitarte.
Para terminar confesando mi amor
Y que después de todo es lindo creer en los cuentos de hadas,
Para esto hice palabras mi alma y quise decírtela, pero no pude.
Este miedo inútil que ya es parte de mí
Paraliza mis labios que quieren besarte,
Mas la esperanza me dice que algún día lo haré.
Resucita estas frases.
No dejes que mueran mis ganas de amarte.
Asegúrate de nunca escuchar de mí que ya no te quiero.
Y para concluir con esta descarada confesión
Te confieso que me encantaría mostrarte todos mis sentimientos
Haciéndolos desfilar uno a uno,
Desnudos frente a ti.
Y que sería tan hermoso escuchar,
De un suspiro tuyo,
Un suave “yo también”.

sábado, 31 de mayo de 2008

Luna


Ay si me habrás oído hablar, y habrás conversado conmigo.
Si habrás consolado mi llanto con tu luz.
Si me habrás oído recitar mil poemas tan tristes y tan dulces.
Si me habrás acompañado a soñar.
Si habrás quedado desconcertada con mis suplicas al cielo.
Si me habrás explicado mil veces el sentido del amor.
Si sabrás como hacerme sentir que no estoy sola, que hay muchos más como yo cada noche.
Si conocerás todos mis secretos, y los guardarás con la mayor cautela.
A veces hasta me habrás hecho sentir que mis penas eran tuyas
Y que me contabas tus penas sin perder la sonrisa.

Pero hoy, mi querida luna,
Debo decirte con la más grande incertidumbre,
Que esta noche siento que te burlas de mi y de mi inocente esperanza.
Anoche te conté con el mayor regocijo mi nueva historia de amor,
Mis renacientes ganas de intentar,
Mis ansias de revancha,
Mi creencia en la posibilidad de triunfar ante tan rival como el destino,
Pero tú más que una sonrisa cómplice,
Me has mostrado esta vez una risa exagerada,
Una risa que no goza conmigo,
Una risa que disfruta del espectáculo
Como si se tratase de una obra para su deleite nada más.
Y te pido disculpas si son calumnias,
Pero no puedo evitar pensar
Que tu crueldad se deba
A que estimas conocer el final de esta novela.
Si es esto lo que piensas,
No pienses que al decirte esto estoy desafiando a un enemigo,
Mas no dudes en que tengo fe en tu error,
Y que verás pronto que la convicción de lograr las metas
Y el valor de intentar
Son suficientes para terminar con un una mueca de felicidad pura en el rostro.

lunes, 19 de mayo de 2008

PECADO

Dejarse llevar
Por el calor de un corazón desolado.
Calmar la sed
Con el agua de ese espejismo en medio del desierto.
Aprovisionarse para el más frío invierno
Llenando bodegas con recuerdos de noches tibias.
Separar alma y cuerpo
Para no pensar en el bien ni en el mal.
Perder la razón al chocarse con la tentación.
Luchar contra la soledad y perder.
Cometer el crimen perfecto y entregarse a la ley.
Preferir escapar a enfrentar los sentimientos.
Hablar con el cuerpo, callando la mente.
Ahogar el amor en un mar de besos.
Admitir que no es necesario amar para gozar.
Llevar adelante la farsa de la felicidad.
No es pecado tratar de sanar las heridas.
No es pecado sacar un clavo con otro.
Pero resulta difícil aceptar que las heridas no sanaron,
Que el clavo no salió.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Delirios de media noche


-Léase con tono de tango por favor =)






Ha pasado ya por aquí la media noche, de la mano de mi cordura.

Suena la nostalgia como la más triste melodía en mi corazón.

Y la lógica es ya el último recurso.

Y el sentido ya no sabe a dónde va.

Y los colores se desintegran a mi paso

Y las palabras se tiñen de negro, apagando toda esperanza de volver atrás

Y ya nada será igual a esos días en que como ángel te veía, surcando los cielos, hasta llegar a mí.

De ahora en más el camino no será fácil.

Imagínate, ya sin tu recuerdo no fue fácil aquella vez, después de ti será un cementerio de sueños marchitos.

El invierno será largo este año también.

Sin rumbo ni destino ciertos vagando por ahí hasta que alguien me encuentre.

No estoy loca, ¡lo juro!

¡Es al mundo a quien deben internar!

Yo solo soy lo que toda una vida en él me ha llevado a ser.

Se pasea como reliquia invaluable, mírala, allí va mi razón de ser,

Paseándose de aquí para allá con total impunidad,

Sin culpa por haberme abandonado en esta noche fría y gris.

¿Qué será de mi, vida mía, sin cordura, sin razón y sin tu amor, en este mundo mareado de tanto girar?

Ven, sobrevivamos juntos esta vez, pero al salir el sol devuelta al olvido te irás y nunca más volverás…



jjuli..

lunes, 25 de febrero de 2008

Eclipse..

Esta noche de eclipse déjame entrar en tus sentidos y robar tu alma.
Roza mis oídos con esa voz que nunca escuché.
Entraré sin golpear la puerta y dentro de ti me esconderé para que la realidad no me encuentre.
Enséñame a ver el cielo con el alma.
Muéstrame el mar detrás de tu mirar.
Acompáñame hasta alcanzar el horizonte.
Sal de mi mente, tócame, bésame.
Haz que la Tierra quede inmóvil y que el sol y la luna giren a su alrededor.
Déjame entrar por tus ojos
Y viajar por tu cuerpo celestial hasta besar tu corazón.
Se el aire de mis suspiros.
Devuélvele la vida a esa llama apagada, a esa flor ya marchita.

lunes, 21 de mayo de 2007

Rimas.De.Bécquer.=)

Sin comentarios, esto se presenta solo
Espero que les guste..
(K)(L)


RIMA LXXIII

Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho,
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día
y a su albor primero
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
“¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!”

De la casa, en hombros,
lleváronla al templo,
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.

Al dar de las ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron
y el santo recinto
quedóse desierto.

De un reloj se oía
compasado el péndulo
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:
“¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!”


De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila,
formando el cortejo.

Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo;
allí la acostaron,
tapiáronla luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.

La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:
“¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!”

En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.

Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan los huesos...!

........................

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es, sin espíritu,
podredumbre y cieno?
¡No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
que al par nos infunde
repugnancia y duelo,
a dejar tan tristes,
tan solos los muertos.


Gustavo Adolfo Bécquer